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miércoles, 12 de junio de 2013

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Game of Thrones - Critica Temporada 3 'Brillante y Genial'

Editor - 10:46

Calificación: ★★★★★
Recomendación: Brillante y Genial

Hace tiempo que la cadena HBO dejó de ser un mero subterfugio para artistas alternativos que proponían cosas atrevidas y se convirtió en otra cosa (todavía no sabemos muy bien en qué), pero si hay algo que ha demostrado esta temporada de Juego de Tronos es que, definitivamente, ha pasado a ser una cadena masiva y mediática. Cualquier evento relacionado con sus licencias destroza medio mundo como un tsunami, sus productos se encuentran mimados por las cabezas pensantes más cotizadas de Hollywood, y, sin duda, cualquier actor que ponga su fachada dentro de la pantalla, aunque sea por unos pocos segundos, va a tener una carrera, cuanto menos, favorable.

¿Qué tiene que ver todo esto con la Boda Roja, con el alzamiento y caida del Rey del Norte y con las intrigas palaciegas de Poniente? Alrededor de esta temporada, todo. Porque si hay algo que los ejecutivos de HBO sí son a comparación del resto de la hueca Hollywood es inteligentes, y han sabido ver, después de dos temporadas con tendencia ascendente, dos hechos correlativos: el primero, que su serie necesitaba extenderse lo máximo posible en el tiempo para resultar rentable y mantenerse en el candelero; y lo más importante, que el tercer libro de George R.R. Martin, Tormenta de Espadas, es el más importante, el más polémico y el más exitoso. Cualquiera que utilice Google podrá descubrir que lo que nos espera después de la cuarta temporada no es, digamos, especialmente alentador respecto a tramas y contenido. Y si el que escribe fuera ejecutivo de la HBO, se preocuparía.

Además, ¿cómo no dejarse llevar por las tentadoras perspectivas de la Boda Roja? ¿cómo desaprovechar la oportunidad de ponerla en un quinto capítulo, como el propio libro sugiere, y desperdiciar las dimensiones cataclísmicas del evento? HBO ha aprendido esto a las malas y le ha costado cancelaciones de grandes series, de productos que estaban destinados a hacer historia pero que, debido al motto de la empresa de "la historia va primero", han caído a media carrera.

Con Juego de Tronos, HBO ha conseguido aquello que intentó con Roma, con Cárnivale, con Deadwood. Está haciendo una serie que compensa el éxito de audiencia con el aplauso de la crítica. Está haciendo una licencia exitosa que compite de a tú con el mastodonte de Peter Jackson. ¿Exageración? Vean los números y los trending topics del anterior capítulo en un país que emitía en español al día siguiente. Que no tengamos la capacidad de medirlo no implica que deje de ser trascendente. Y recuerden que el imperio Lucas nació con los beneficios del merchandising.


Que la cadena de cable norteamericana esté por fin emergiendo como dominadora del panorama creativo es digno de aplauso y celebración, pero como bien nos enseñan los Lords y Reyes de Poniente, cada acción tiene un duro precio. Quizás todavía no tenemos la capacidad, como ya hemos hablado, de juzgar en su totalidad en qué sentido puede afectar esta drástica decisión al futuro de la serie, pero al imaginarnos una revisión desde el primer capítulo hasta el actual "Mhysa" no nos sorprendería tener sensaciones contradictorias.

El mayor ejemplo de ello nos lo muestra el último plano de la temporada, con una Daenerys Targaryen exultante siendo elevada por los esclavos que ha liberado como una auténtica mesías mientras sus dragones alados coronan el cielo, algo que muestra concretos paralelismos con el mismo plano que cerró la primera temporada… si no fuera prácticamente calcado, acaso peor. Cuando Dany resucitó como un fénix con sus dragones sentimos una sensación de cierre de ciclo, de haber terminado un viaje con un personaje para comenzar el siguiente, el definitivo. En esta ocasión, no es que el viaje no haya terminado, es que ni siquiera ha comenzado.

Cierto es que George R.R. Martin escribe un viaje tras otro, que sus personajes viven sus historias prácticamente como eternos itinerantes, tardando temporadas en desplazarse de un lugar a otro, pero eso no evita que podamos sentir que un arco se haya completado. Véase el ejemplo de Arya, contradictorio como pocos: un personaje que está en constante crecimiento y a la vez carece de objetivo a la vista.

La hemos visto lidiando con injusticias como una buena Stark y desenvainando la espada a la mínima de cambio sin haberla visto utilizarla, y en cambio esta semana se nos rompe el corazón (a la vez que levantamos el puño exultantes) cuando la vemos acuchillar a aquel que cosió la cabeza del lobo al cuerpo de su hermano (¿y pensábais que no iban a enseñarlo, eh?).

Lo mismo ocurre con Bran, cuyo grupo de expedición avanza a pasitos pequeños pero firmes, dándonos más pistas sobre el futuro que le aguarda al personaje y entendiendo que con unos pocos minutos cada semana es más que suficiente para que tenga nuestra atención prioritaria. Además, en su viaje Más-Allá-Del-Muro tendrá un nuevo aliado, las garras de dragón que Sam recogió y que, en su encuentro en el Fuerte de la Noche, le ha regalado para poder hacer frente a los Caminantes Blancos.

Luego tenemos avances espectaculares con personajes como Jaime, ese hombre que nos resultaba repugnante hace tres años pero que en apenas diez episodios ha pasado a parecernos más frágil que nunca. Una serie escasa de planos están dedicados a él esta semana pero la sensación no podía ser más satisfactoria. El primogénico Lannister dice "Cersei" con un hilo de voz, y entendemos inmediatamente que el cambio es absoluto. Un hito de la temporada y de la serie, que supo mantener nuestras expectativas hasta el ecuador de la temporada.

Pero esos cuatro episodios que precedieron a la Boda Roja son harina de otro costal y dan mucho que hablar. Hay, definitivamente, muchos eventos de relativa importancia que ocurren aquí y allá, sobre todo con las desdichadas bodas planeadas en Desembarco del Rey entre los Tyrell y los Lannister, pero a la vez existe una sensación de vacío emocional al pensar en aquellos episodios. ¿Falta de material sobre el que trabajar o un enfoque demasiado contemplativo, demasiado telenovelesco para una serie que acostumbra a hacer malabares entre la intriga política y el caos de la guerra?

Luego tenemos avances espectaculares con personajes como Jaime, ese hombre que nos resultaba repugnante hace tres años pero que en apenas diez episodios ha pasado a parecernos más frágil que nunca. Una serie escasa de planos están dedicados a él esta semana pero la sensación no podía ser más satisfactoria. El primogénico Lannister dice "Cersei" con un hilo de voz, y entendemos inmediatamente que el cambio es absoluto. Un hito de la temporada y de la serie, que supo mantener nuestras expectativas hasta el ecuador de la temporada.

Pero esos cuatro episodios que precedieron a la Boda Roja son harina de otro costal y dan mucho que hablar. Hay, definitivamente, muchos eventos de relativa importancia que ocurren aquí y allá, sobre todo con las desdichadas bodas planeadas en Desembarco del Rey entre los Tyrell y los Lannister, pero a la vez existe una sensación de vacío emocional al pensar en aquellos episodios. ¿Falta de material sobre el que trabajar o un enfoque demasiado contemplativo, demasiado telenovelesco para una serie que acostumbra a hacer malabares entre la intriga política y el caos de la guerra?

Ahora, la Guerra de los Cinco Reyes está más cerca que nunca de acabar. Más aun lo demuestra la actitud de Melisandre cuando Sir Davos hace llegar a su Rey Stannis las noticias desde El Muro: Los Caminantes Blancos están más cerca que nunca. ¿Pero no lo estaban hace una temporada? Exacto. Todavía no ha llegado el invierno, pero habrá un momento en el que Los Siete Reinos tendrán que hacer frente a una amenaza común. Mientras tanto, en lugar de sacrificar a un Gendry salvado por los pelos por Sir Davos, El Dios de la Luz y El Caballero de la Cebolla serán aliados para hacer frente a la amenaza común. Lo que decíamos: Stannis se estaba lamiendo las heridas durante diez episodios y es ahora cuando parece que se ha reactivado su trama.

¿Podemos decir lo mismo de Jon Nieve? Su periplo con los Salvajes ha sido algo frustrante y bastante atractivo de ver a partes iguales. Ciarán Hinds apenas ha aparecido de manera intermitente durante toda la temporada, y la única relación que se ha podido explorar es la del bastardo con Ygritte. No de una manera demasiado original, además, pero sin dejar de tener momentos espectaculares, como esa escalada del Muro. Poco hemos conocido sobre los Salvajes, sus motivaciones, sus costumbres.

Tampoco hemos llegado a empatizar con ellos, ya que salvo la pareja de Jon, Orell y Tormund resultaban erráticos y unidimensionados. Así que nos volvemos al muro de la misma manera que nos fuimos de él, aunque nos llevamos unas cuantas flechas de recuerdo que han hecho una herida en esta trama.

Es muy frustrante, porque cualquiera que tenga un mínimo de cultura televisiva sabe que nos están preparando otros diez capítulos memorables, pero pocas veces hemos podido ver dedicada una temporada al desarrollo y la anticipación para la siguiente de una manera tan pausada. ¿Quizás con The Wire? ¿Es un destino tan grande el que le espera a Juego de Tronos?

Y luego están casos como el de Theon Greyjoy que, después de nueve episodios de la más insulsa y aburrida tortura (porque han hecho un ejercicio Orwelliano de ruptura de voluntad de una manera tan panfletaria que nos hace preocuparnos muy urgentemente por la capacidad de originalidad de Benioff y Weiss), parece como si en cinco minutos pusieran el turbo y, de repente, Balon y Yara Greyjoy volvieran a existir y a esta última le saliera el ejercicio de buena hermana por las orejas después de un breve encuentro en el que Theon, recordemos, intentó acostarse con ella. Imagino que le dio ternura al ver su miembro metido en un cofre.

Hay algo que no sabemos si es consciente por parte del equipo de esta serie, pero esta tercera temporada ha hecho lo posible mantener el enfoque y la calma de la primera con la trepidancia y la magnitud de la segunda. Esto provoca automáticamente que aquellas tramas fuertes se reforzaran de manera exponencial, pero aquellas que se encontraban en un momento de valle, en el que bien podríamos haberlas ignorado, resaltasen sus defectos de una manera más obvia.

También hay otro problema derivado de aquel y es la falta de un personaje central sobre el que graviten los conflictos de importancia durante la temporada. Juego de Tronos está concebida y pensaba como una pieza de elenco, ojo, no nos engañemos, si bien a la vez había un conflicto que destacaba sobre los demás.

El año pasado tuvimos una buena ración de Desembarco del Rey, un lugar que nos parecía interesante al tener como Mano del Rey a un enano dado a la bebida y a las prostitutas lidiando, además, con un monarca cuyo sadismo comenzábamos a escarbar. Esta vez, por mucho Tyrell que se añada al tablero, y por mucho que papá Tywin estuviera presente, ni Tyrion, ni Shae, ni Sansa, ni Margaerys, ni Cersei, ni Sir Loras han llegado a tener ese grávitas que hasta entonces tenía Desembarco del Rey. Ahora con los Lannister reunidos y en su mayor posición de poder hasta el momento quizás haya tiempo de explorar todas estas nuevas alianzas, pero, de nuevo, por ahora son promesas.

¿Es por el hecho de que el evento más importante de la temporada estaba pasando fuera de nuestros ojos? La guerra de Robb Stark podría definirse como el evento de la temporada, pero los creadores tenían que compensar, de nuevo, dos corrientes contrarias: la primera, que les obligaba a aprovechar ese tiempo extra con Robb para desarrollar nuestros lazos con él y su entorno, celebrando sus victorias y llevándonos las manos a la cabeza con sus erráticas decisiones; la segunda, la de acomodarnos en una sensación de que "no pasa nada" mientras Walder Frey, Roose Bolton y Tywin Lannister mantenían una interesante correspondencia.

Podemos decir que el truco les ha salido a la perfección, y sin duda este es el gran mérito del tercer año de Juego de Tronos. Un hachazo sin concesiones que ha removido Internet de una manera aún más palpable que la ejecución de Ned. Quién lo hubiera imaginado. Y, repetimos, este hecho es digno de aplauso. Es historia de la televisión, aquí y ahora.

Pero las virtudes no niegan los defectos, y al César lo que es del César. El tercer escalón en los conflictos de Poniente empezó prometiendo y, aun con un contendiente menos, ha terminado con la misma promesa que empezó: se va a liar gorda.

No hay manera de quitarnos esas perspectivas de la cabeza, más aún después de haber presenciado semejante escabechina y ejercicio de valentía que es la muerte de Robb y Catelyn Stark, pero si entonces las expectativas estaban por las nubes, dentro de nueve meses estarán en la estratosfera, porque hemos parado de leer un libro por la mitad y ahora esperamos que lo que queda del viaje nos dé todo aquello que echamos en falta durante el primer tramo. Y sí, la Boda Roja llenó algo ese hambre de eventos importantes, pero si hay algo que nos deja claro este cierre es que la historia está lejos de acabarse. Y si está lejos de acabarse, es que lo mejor está aún por venir. O, al menos, debería.
 

2 comentarios:

  1. a ver, un par de cosas

    Es una gran mentira que el cuarto y quinto libros son menos intrigantes o menos importantes o de menor calidad que el tercero y los anteriores. eso de googlear no te dice nada. Yo leí los 5 libros y la verdad que el que mas me gustó de todos fue el 4to, y el 5to también me dejó increíblemente ansioso de saber qué va a pasar.
    Tené en cuenta que el momento que muere Robb Stark en la historia entera es muy al comienzo. Es casi el comienzo de la historia, no es más que un detalle, una de las tantas vueltas de tuerca que hay en la Guerra de los Cinco Reyes, cuando lo que realmente vale, lo fundamental, no son los personajes en sí, si no la desestabilización del Trono y de los Siete Reinos, y cómo se va gestando el escenario propicio para la vuelta al poder de la casta Targaryen. Pasan muchísimas cosas luego, que a medida que va madurando la cosa uno puede percibir que esas son las cosas que van a terminar siendo determinantes hacia el final de la saga.

    Otra absurda aberración que pones en tu crítica es decir que Daenerys renace del fuego con sus hijos dragones. Se nota que no leiste ninguno de los libros, pero no hace falta que lo hagas para saber que no es así, sino que a ella el fuego no la puede herir, no arde. Recuerda los constantes guiños de la serie, al principio cuando está en Pentos y se va a bañar para conocer a su dothraki futuro marido, las criadas le advierten que no entre a la bañera porque estaba hirviendo el agua y ella entra sin problema alguno; o cuando toma el huevo de dragón que habia estado en el fuego y no le pasa nada, en cambio cuando la criada se acerca corriendo para quitarselo y protegerla, ella sí termina quemando sus propias manos y dejandolas en carne viva.

    La hermana de Theon no se llama Yara, se llama Asha. Y yo no vi la tercer temporada completa, pero si vi 4 o 5 capitulos y todo lo que concernia a Theon es una absoluta mentira. Ademas de que ni en el 3er ni 4to libro se sabe nada de este personaje al que se da por muerto. Recien en el 5to libro aparece de nuevo, personificado como Hediondo, la puta de Ramsay Nieve, el Bastardo de Bolton.

    También pifias cuando decis que un "error" de la serie es la falta de un personaje principal. Si pensás así, entonces no entendiste nada de lo que Martin ofrece con Juego de Tronos. No es una serie convencional, no hay un protagonista (también estás dale que dale con la muerte de Robb como si fuera el personaje protagonista que quedaba, te cuento que en ninguno de los libros se usó jamás el punto de vista de Robb como narrador como pasó con Ned, o como pasa con los típicos Tyrion, Theon, Brienne, Jaime, Cersei, Davos, Jon, Arya, etc), y aunque así hubiera sido, lo mismo, todos los personajes son secundarios, y todos hacen a la gran red que es la historia.

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  2. Game of thrones es una grandiosa en todos los aspectos, es una serie muy bien hecha, con efectos magníficos; es una adaptación excepcional; ahora que comienza la 4 temporada la historia se pone cada vez más interesante, te atrapa desde el primer segundo.

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